Reflejo en agua turbia

Sobre la obra

Es un espectáculo musical-teatral, sin más argumentos que un estado del pensamiento y el sentimiento, relatado a partir de canciones y acciones escénicas. Una cantante y una multi-instrumentista se reparten cara y contracara de una moneda acuñada en la infancia, con juegos, cantos y amores en esplendor y cataclismo.

El Espectáculo reúne elementos escénicos y sonoros en pos de transmitir un concepto artístico compartido: ensamblar el juego teatral con el juego musical, tomando como eje una temática concreta: La mirada hacia la niñez desde la adultez. Con esa temática disparadora comienza el proceso creativo, un camino espiralado que conduce una y otra vez a un redescubrimiento del pasado, a un re-encuentro con lo genuino e irrepetible de la infancia, cobrando un significado nuevo, un nuevo color. Esta nueva gama de colores tiñe cada elemento visual, musical y narrativo y brinda al espectador el resultado de un trabajo de investigación/experimentación profundo y conmovedor.

Reflejo en agua turbia estrenó en 2007 y se ha estado presentando en diversas salas de la ciudad de Córdoba.

Fué seleccionada para el cierre de la edición 2008 de las “100 Horas de Teatro Independiente”.

Ficha técnica

Idea/puesta: Ornela Lanzillotto/Mariela Carrera

Elenco:Ornela Lanzillotto/Mariela Carrera

Arreglos instrumentales: Ornela Lanzillotto

Diseño de luces: Celina Alberto

Técnica: Matías Ibarra

Video

Se dijo

“..Reflejo..tiene la estructura de una audición refinada, de alto nivel artistico, como una joyita que se entrega durante poco menos de una hora..”

(Beatriz Molinari, La Voz del Interior)

http://www2.lavoz.com.ar/07/11/25/secciones/espectaculos/nota.asp?nota_id=137851

http://www2.lavoz.com.ar/08/03/30/secciones/espectaculos/nota.asp?nota_id=176135

Fotos

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Los comienzos

“Música Para Ver” (1998/99)

Hay canciones que provocan sensaciones, imágenes y hasta historias.

¿Por qué limitarse entonces sólo a escucharlas?

Bajo esta idea el trío, en su formación inicial (Matías Ibarra, Daniela Trakál, Alejandro Ibarra) abordó un repertorio clásico de comedia musical recontextualizándolo e interpretándolo a través de arreglos vocales propios, con el agregado de recursos escénicos y coreográficos.

Los cantantes, de negro, con una banqueta y dos percheros con algunas prendas como toda escenografía, pasaban de una canción a otra mediante un juego dinámico, que incluía cambios rápidos de accesorios a la vista del público e intervenciones textuales breves que daban pie a cada nuevo número o clima.

Canciones emblemáticas de autores como Cole Porter, Andrew Lloyd Webber, Kander & Ebb, Nacio Herb Brown o Jacobs & Casey, entre otros, eran abordadas en su idioma original, con el agregado tanto de arreglos vocales propios como de recursos visuales, narrativos y actorales, lo que invitaba al espectador a trascender su significado literal para interpretar a su gusto y desde su butaca.

“El Lugar (un musical de bar)” (2001/02)

La siguiente producción, “El Lugar”, para la cual Killbob convocó y dirigió a un grupo de actores/cantantes de diversas extracciones y estilos, se presentó entre 2001 y 2002 en distintos establecimientos de la Ciudad de Córdoba.

Bajo la dirección musical de Matías Ibarra, con libro y dirección de Daniela Trakál y letras de ambos, la puesta de la obra, en tono de comedia dramática, estaba diseñada para ser interpretada en bares, lo que hacía que tanto los eventos como los números musicales que narraban la historia sucedieran entre los espectadores, que se convertían así en testigos y cómplices directos de los sucesos que envolvían a los personajes.

Una historia que tenía lugar en un bar de mala muerte bajo la influencia mafiosa de un cafiolo, con un patrón explotador, un mozo vago, una cantante acabada y tres prostitutas resignadas. Allí se encontraban una chica de pueblo y el mozo que soñaba con su lugar en el mundo. Una historia sobre la locura posible de tener un sueño y hacerlo realidad en un ámbito donde todo parecería indicar que es inútil siquiera intentarlo.